Estimado cliente, adiós.

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Estimado cliente, adiós.

Elena Gómez

Esto no es más que una carta de despedida a todos los clientes que durante tantísimos años han consumido los productos que, con todo el cariño, hemos comunicado para él. Hoy, en esta carta de despedida, quisiera ir despidiéndome poco a poco de aquellos consumidores, de los que nunca más volverán a ser. Porque serán, pero de otra manera.

Estamos viviendo momentos en los que realmente aterra pensar que ya nada volverá a ser igual, pero por lo que empezamos a ver en países espejo, empieza a ocurrir.

¿Has pensado como serán tus experiencias de compras cuando todo esto acabe?

Pongamos un ejemplo:

Nuestro buyer persona antes del Covid-19:

Llegas a tu centro comercial, entras a todas las tiendas que te apasionan. Coges una prenda, coges dos, tres, seis, que es el máximo. Te lo pruebas todo, te guste o no, te lo compras, te lo vuelves a probar en casa. ¿Lo devuelvo? ¿Me lo quedo? Voy otro día… y ¡vaya! cae otra cosilla, y oye, ya que estoy aquí, vente, cenamos algo y vemos esa peli que nos apetecía ver la semana pasada.

Nuestro buyer persona después del Covid-19:

Entramos al Centro Comercial, venimos preparados desde casa, por lo que no es un acto impulsivo, como quizás lo era antes… Recuerdas aquel ¿vamos al centro comercial a ver si encontramos algo? No. Lo has premeditado en tu hogar y te has preparado con tus guantes y mascarilla para venir. Ok, retomemos.

Llegas al centro comercial y en la puerta hay un señor que, a través de una aplicación móvil te dice tu estado de salud, si tienes fiebre, si tienes síntomas para tenerlos o cuales han sido tus últimos recorridos (esto último para determinar si tienes o no más posibilidades de estar infectado). Sigamos. Ya has determinado qué tienda quieres visitar, de hecho, lo has visto antes en su e-commerce y tienes claro qué te quieres probar. No ya qué quieres ver, si no qué te quieres probar.

Evitas tocar aquellas prendas que están demasiado expuestas a otros consumidores y compras el producto que habías visto para llevártelo a casa, desinfectártelo y decidir te lo quedas o no. En todo este proceso, te has desinfectado las manos 4 veces, una por cada prenda que has tocado y la tensión de tu cuerpo, quizás, no tiene nada que ver con lo que fue hace 5 meses.

Ese mismo estado de ánimo impacta además negativamente en que tu dopamina, ese increíble neurotransmisor que tanto influye en la toma de decisiones, se conforme con comprar menos, porque además, después de todo esto, las prioridades en nuestra vida han cambiado.

Bien, por esto quería despedirme del cliente anterior, aquel con el que (con todas mis fuerzas) sueño volver a conectar. Por el momento, a las marcas nos queda seguir investigando aquellos nuevos comportamientos que nuestros clientes potenciales están comenzando a interiorizar en su día a día. ¿Y tú? ¿Ya has pensando quién es tu nuevo cliente? En Estimado Jose Alfredo te ayudamos a encontrarlo (o construirlo de cero, quien sabe).

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